9 de maig del 2016
7 de maig del 2016
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| Ansiedad, óleo sobre tela, 1894,Museo Munch, Oslo |
Sólo dime que son tonterías si has sentido la mínima parte
que lo que yo sentí. Solo entonces quizás podrás entender mi camino.
Si alguna vez estuviste en lo alto de una montaña, desde
donde casi pudiste alcanzar a acariciar las nubes, cuando los sueños parecían
hacerse realidad, donde las esperanzas e ilusiones revivían, desde dónde
parecías invencible. Entonces quizá entiendas que la caída te rompa en mil
pedazos.
Sólo dime que eran tonterías si has sentido como un nudo te
quema la garganta y te impide hablar,
como el pecho no consigue retener el aire y soltarlo con facilidad. Sólo dime
que eran tonterías si te pasó eso rodeada de gente y a pesar de eso dibujar una
sonrisa y mantener la compostura, y al salir y cerrarse la puerta tras de ti sentir que las piernas sin fuerza y temblorosas son incapaces de bajar las escaleras,
agarrarte tan fuerte a la barandilla para no caer mientras el nudo sigue
quemando la garganta y el aire se
resiste a llegar a los pulmones. Llegar
al coche y romper a llorar y no saber cómo llegaste a casa.
Sólo dime que son tonterías si cuando tenías tan claro lo
que querías te encontraste con un acantilado y no fuiste de capaz de encontrar
la manera de cruzarlo. Si en los intentos te caíste en el más fondo y oscuro lugar. Sólo
dime que son tonterías si no podías dormir por las noches y durante el día deseabas
no despertar jamás. Si yaciste horas en
el suelo frío llorando intentando olvidar.
Si cuando pediste ayuda se te cerraron las puertas , si con
las actitudes de los demás te sentiste
que no valías nada, que no eras suficientemente buena para nada y te culpabilizabas de todo, pero a pesar de
eso abriste tu corazón, intentaste explicar tus sentimientos y lo que recibiste
fue silencio, entonces dime que son tonterías.
Y a pesar de toda la mierda que me rodeaba fui capaz de
asumir que había un problema y que lo iba a resolver. Y no me digas que fueron
tonterías porque no fue nada fácil porque seguí encontrando piedras en el
camino, pero ya había dado el paso y a pesar de la incomprensión de mi
alrededor ya había empezado a caminar. Y no me digas que eran tonterías porque tuve
que tomar decisiones duras y a pesar del miedo sobreviví.
Y si a pesar de eso sigues empeñándote en decir que eran
tonterías te diré que cuando creía que
ya veía la luz, la vida se encargó de recordarme que la única que gana
la partida al tiempo es la muerte.
Porque no fueron tonterías lo que vivimos durante cuatro jodidos meses, no… te lo aseguro… pero
esto me dio la perspectiva suficiente para
ver con claridad que sobraba en mi camino. Y ahora si puedo decir que fui VALIENTE.
26 de març del 2016
Sento el tac-tac de la
màquina de cosir, aquella màquina antiga, negra amb uns dibuixos de color
daurat.
Els seus ulls observen
l’agulla que amb un ritme vertiginòs puja i baixa i es clava a la roba. Amb el
peu que mou el pedal. De quan en quan para, arregla la roba, la posa un altre
cop recta i continúa, tac- tac- tac-tac.
Rercordo les caixes
plenes de bobines de fils de colors,
unes caixes de llauna de color blau amb uan mena de ninots amb aires de mascara
africana, o al menys és com així els recordo desde la distància. Botons de mils
formes i retalls de roba de tot tipus. Sempre amb les agulles entremans i el
pànic que em feien i encara en fan quan m’emprovava alguna peça , i ella amb les agulles cap aquí cap allà, com
si fossin part d’ella mateixa.
Encara espero sentir el
tac-tac de la màquina quan entro a casa seua, però ja forma part del record. De
quan en quan encara està amb les caixes d’agulles, endreçant els fils, els
botons i els retallets, queixant-se què
algú li ha pres les agulles i com ha de cosir sense agulles?
7/06/2008
24 de març del 2016
16 de gener del 2015
Un sostre blanc.
Aparells de mil pampallugues
que dansen al compàs del cor.
Elefants, rinoceronts i senyors amb foc a la boca,
domador d'un circ de les més ferotges besitoles,
aquelles que volen emportar-se l'ùltim alè.
Lluita a vida o mort i sortir victoriòs,
cicatrius que ens recorden cada batalla guanyada.
4/01/2015
19 d’octubre del 2014
Des de l'habitació de casa els pares veia un arbre. Recordo el soroll de les fulles acaronant-se unes amb les altres les tardes d'estiu, les seves branques llargues i primes nues a l'hivern.
Es curiós que on visc ara, on totes les finestres donen a un pati interior, també hi hagi un arbre.
Veig com dansen les seves fulles esgroguides pel sol de tardor, com poc a poc es despulla per quedar-se nu davant meu. I com als primers rajos de primavera es vestirà d'alegria amb el verd i com tornaràn els pardals a cantar sobre les seves branques.
Tant de bo sempre vegi un arbre desde la meva finestra...
28 d’abril del 2012
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